"Ya era hora" -pensareis- "Mucho pasear pero de
estudios no hablamos"
Hoy toca. Hace apenas una semana que he empezado mis clases. Y aún
no han empezado todas.
Empecemos hablando de como ha sido saber cuales son las
asignaturas que quiero cursar:
Yo me vine con un plan de estudios previo. Sabía que asignaturas
quería cursar aquí. Pero llegaron las complicaciones en cuanto llegué y hablé
con el coordinador de aquí:
"Esta asignatura es muy difícil, mejor no
la cojáis."
"Esta la imparte un profesor español, seguro que os
interesa..."
"Esta otra no se imparte este cuatrimestre, y no es seguro
que se imparta el que viene..."
und so weiter.
Y yo... terca de mi dije: "No vengo aquí para hacer
asignaturas que ya tengo cursadas, me niego a perder un curso" Así que le
hice el caso justo a mi coordinador y decidí cuales eran las asignaturas que
mejor me iban para mi futuro. Y empecé a asistir a las clases. Con tanta suerte
que las dos que me desaconsejaban tienen un libro de apuntes, con lo que tengo
la mitad del trabajo hecho. Y las otras dos que "era mejor que hiciese la
primera parte" son con una profesora encantadora y que habla bastante
despacio. Además coincido en ellas con la que es mi tutora ERASMUS. Así que
todo genial.
La forma de actuar de profesores y alumnos en la facultad me
recuerda a horrores a la Escuela de Arte. Sí esa de la que
me habréis oído decir: "Es una casa de putas." Pero solo lo
digo por el hecho de que las cosas funcionan sin plazos, sin papeles y las
solicitudes se firman delante de un café en una esquina o mientras el profesor
se termina el pitillo. Es una escuela sin burocracia y la única manera de
enterarse de los acontecimientos es ser colega del director, ese tío al que le
da igual el plan de estudios, lo que le importa es que la escuela sea famosa.
Aunque en esta facultad sí existen formularios de inscripción,
horas de tutorías y conoces tu horario... tienen muchas cosas en común. Las
clases son muy individuales, cada uno organiza su tiempo como quiera. Se trata
de diseño más que de técnica y la gente se toma el café mientras la profesora
habla, es difícil encontrar a los profesores en sus horas de tutoría.
Hay exposiciones en las zonas comunes, maquetas por los pasillos y cosas
extrañas que cuelgan del techo. Entras y te das cuenta de que es una escuela
creativa… y realmente lo añoraba.
Tengo ya dos entregas de trabajos y unas 80 páginas de apuntes que
leer… pero me gusta. Estoy contenta
porque por lo menos sé dónde estoy, qué tengo que hacer y cómo tengo que
hacerlo.
No estoy dispuesta a dejar pasar esta oportunidad y quien algo
quiere, algo le cuesta. Así que: ¡ERASMUS! ¡Podré contigo y con la leyenda
urbana de que los Erasmus se la rascan!

Es todo un relato de ánimo y lleno de autoestima que seguro que inunda a todo el que lo lea.. Me alegro de que esteas happy( eso parece cuando leo tus posts). :P
ResponderEliminarPor supuesto... no os engaño! Todo es increible. Hoy tuve que exponer mi idea sobre un proyecto en clase en Alemán, y no solo la expuse... si no que también me ENTENDIERON!!! jajajaja!! A pesar de que mi alemán es penoso!
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