lunes, 1 de octubre de 2012

clases


"Ya era hora" -pensareis- "Mucho pasear pero de estudios no hablamos"

Hoy toca. Hace apenas una semana que he empezado mis clases. Y aún no han empezado todas. 

Empecemos hablando de como ha sido saber cuales son las asignaturas que quiero cursar:

Yo me vine con un plan de estudios previo. Sabía que asignaturas quería cursar aquí. Pero llegaron las complicaciones en cuanto llegué y hablé con el coordinador de aquí:
"Esta asignatura es muy difícil, mejor no la cojáis."
"Esta la imparte un profesor español, seguro que os interesa..."
"Esta otra no se imparte este cuatrimestre, y no es seguro que se imparta el que viene..."
und so weiter.

Y yo... terca de mi dije: "No vengo aquí para hacer asignaturas que ya tengo cursadas, me niego a perder un curso" Así que le hice el caso justo a mi coordinador y decidí cuales eran las asignaturas que mejor me iban para mi futuro. Y empecé a asistir a las clases. Con tanta suerte que las dos que me desaconsejaban tienen un libro de apuntes, con lo que tengo la mitad del trabajo hecho. Y las otras dos que "era mejor que hiciese la primera parte" son con una profesora encantadora y que habla bastante despacio. Además coincido en ellas con la que es mi tutora ERASMUS. Así que todo genial.

La forma de actuar de profesores y alumnos en la facultad me recuerda a horrores a la Escuela de Arte. Sí esa de la que me habréis oído decir: "Es una casa de putas." Pero solo lo digo por el hecho de que las cosas funcionan sin plazos, sin papeles y las solicitudes se firman delante de un café en una esquina o mientras el profesor se termina el pitillo. Es una escuela sin burocracia y la única manera de enterarse de los acontecimientos es ser colega del director, ese tío al que le da igual el plan de estudios, lo que le importa es que la escuela sea famosa.

Aunque en esta facultad sí existen formularios de inscripción, horas de tutorías y conoces tu horario... tienen muchas cosas en común. Las clases son muy individuales, cada uno organiza su tiempo como quiera. Se trata de diseño más que de técnica y la gente se toma el café mientras la profesora habla, es difícil encontrar a los profesores en sus horas de tutoría. Hay exposiciones en las zonas comunes, maquetas por los pasillos y cosas extrañas que cuelgan del techo. Entras y te das cuenta de que es una escuela creativa… y realmente lo añoraba.



Tengo ya dos entregas de trabajos y unas 80 páginas de apuntes que leer…  pero me gusta. Estoy contenta porque por lo menos sé dónde estoy, qué tengo que hacer y cómo tengo que hacerlo.

No estoy dispuesta a dejar pasar esta oportunidad y quien algo quiere, algo le cuesta. Así que: ¡ERASMUS! ¡Podré contigo y con la leyenda urbana de que los Erasmus se la rascan!

2 comentarios:

  1. Es todo un relato de ánimo y lleno de autoestima que seguro que inunda a todo el que lo lea.. Me alegro de que esteas happy( eso parece cuando leo tus posts). :P

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  2. Por supuesto... no os engaño! Todo es increible. Hoy tuve que exponer mi idea sobre un proyecto en clase en Alemán, y no solo la expuse... si no que también me ENTENDIERON!!! jajajaja!! A pesar de que mi alemán es penoso!

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