Continuamos donde lo dejamos. Acabábamos de ver el museo sobre Historia de Alemania. Divertido e interesante pero corriendo. Eso es algo que no me gustó. Siempre corriendo... y después esperando por el resto del grupo (supongo que todos los viajes en grupo son así).
Comimos corriendo en un chino y nos reunimos en el autobús. Visita guiada en autobús por las zonas más importantes del centro de la ciudad. (excepto lo que todos deseábamos ver: el muro)
Por la noche nos escapamos a la tienda de chocolates Ritter Sport... un paraiso multicolor, pero todo carillo. Y después nos invitaron en el hostal a Glühwein y Wafels(1).
El último día lo dedicamos a ver dos museos (que podríamos haber visto en media hora e ir a ver el muro en lo que quedaba de día) con guías berlineses a los que no le entendíamos un pijo. Por lo que fue un poco aburrido. El primero sobre el Ministerio de la Seguridad del Estado y el segundo sobre la cárcel del Ministerio de la Seguridad del Estado. El primero alucinante (no os podéis ni imaginar la de información que había sobre cada persona - y sin Facebook) y el segundo estremecedor. Una cárcel de torturas.
Y con este escalofriante paso por la politica alemana... tomamos camino de regreso a Dortmund. Como es habitual... durmiendo.
(1) Vino caliente y wofres.
Comimos corriendo en un chino y nos reunimos en el autobús. Visita guiada en autobús por las zonas más importantes del centro de la ciudad. (excepto lo que todos deseábamos ver: el muro)
Por la noche nos escapamos a la tienda de chocolates Ritter Sport... un paraiso multicolor, pero todo carillo. Y después nos invitaron en el hostal a Glühwein y Wafels(1).
El último día lo dedicamos a ver dos museos (que podríamos haber visto en media hora e ir a ver el muro en lo que quedaba de día) con guías berlineses a los que no le entendíamos un pijo. Por lo que fue un poco aburrido. El primero sobre el Ministerio de la Seguridad del Estado y el segundo sobre la cárcel del Ministerio de la Seguridad del Estado. El primero alucinante (no os podéis ni imaginar la de información que había sobre cada persona - y sin Facebook) y el segundo estremecedor. Una cárcel de torturas.
Y con este escalofriante paso por la politica alemana... tomamos camino de regreso a Dortmund. Como es habitual... durmiendo.
(1) Vino caliente y wofres.


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