sábado, 10 de agosto de 2013

Sobre ciclos, autobuses y habitaciones

Hace ya más de un año, os hablaba del miedo. MIEDO con mayúsculas en aquella primera entrada del Diario Verde. Miedo a lo desconocido, al verme perdida en un mundo totalmente nuevo, con otras normas, otros valores... miedo a la soledad. Dolían por aquel entonces las despedidas, y es que las despedidas siempre duelen.

En cosa de una semana (o dos) me tocará despedirme de mucha gente. Gente que dejaré atrás sabiendo que ya han cumplido su papel en mi vida, gente a la que le prometeré visitas sabiendo que nunca llegarán y gente con la que las palabras serán innecesarias y que echaré de menos toda la vida.

Estas últimas son las que ocuparán el 90% de mis lágrimas antes de la partida y más de la mitad de las del resto de mi vida. Son la gente cuyos nombres dan título a este capítulo que se cierra. Gente difícil de dejar e imposible de olvidar.

Decía una buena amiga que la vida Erasmus es una vida de fantasía. Gente con la que vives una ficción común que termina abruptamente. Gente de la que te olvidarás en cuanto vuelvas a la rutina de tu vida en el mundo real y que desaparecerá tan rápido como lo hacen los sueños al despertarse. Temo que sea cierto y me sorprendo a mi misma pensando que si esto es así no quiero despertar.

Siempre que una situación como esta llega, busco una comparación que me ayude a comprender el sistema en el que se organiza la vida. He leído, escuchado y discutido sobre cuál es la mejor comparación y no hay ninguna que me convenzca del todo. Muchos son los que hablan del autobús, con gente que se sube y baja de tu vida en cada estación. Se dice que son ciclos que se repiten, que al final te dedicas a vivir situaciones parecidas una y otra vez y a tener dejavús en los momentos menos inesperados. Y otra de las teorías es la de que está compuesta por habitaciones de diferentes tamaños que atraviesas y que se corresponden con las etapas de tu vida.

Quizás la palabra "vida", tal y  como ocurre con "amor", sea una de esas palabras sin definición. 

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